Un taller donde cada reloj tiene su ficha
Cuerdaza nació de la convicción de que un reloj mecánico merece el mismo cuidado que cualquier otra pieza de valor histórico o familiar.
Volver al inicioDe dónde venimos
Cuerdaza abrió sus puertas en el barrio de Palermo en 1991, en un local sobre Av. Santa Fe que entonces compartía espacio con una librería técnica. Desde el primer día, el fundador Osvaldo Pereyra estableció una práctica que todavía seguimos: ningún reloj entra al banco de trabajo sin una ficha de ingreso que documente su estado inicial.
A lo largo de los años, el taller fue especializándose en movimientos que otros prefieren no recibir. Calibres fuera de producción, marcas poco conocidas en el mercado argentino, piezas de colección donde las piezas de repuesto hay que conseguirlas o fabricarlas. Ese trabajo paciente y detallado se fue convirtiendo en la identidad del lugar.
Hoy el equipo está integrado por tres personas, cada una con su especialidad, trabajando en el mismo espacio donde comenzó todo. El nombre Cuerdaza es un juego de palabras: la cuerda que da vida al mecanismo, y la dedicación que merece.
Nuestra misión
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Documentar cada trabajo de manera que el propietario comprenda qué se hizo y por qué.
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Atender movimientos mecánicos con la misma metodología, sin importar la marca o el origen del calibre.
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Comunicar con claridad antes, durante y al finalizar cualquier intervención.
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Preservar piezas con valor histórico o afectivo que merecen seguir funcionando.
Quiénes trabajamos en Cuerdaza
Osvaldo Pereyra
Fundador — Relojero principal
Más de 35 años trabajando en movimientos mecánicos. Especializado en calibres suizos y alemanes de producción descontinuada.
Marcela Lagos
Relojera — Técnica en diagnóstico
Formada en la Escuela de Relojería de Buenos Aires. Se ocupa principalmente de evaluaciones iniciales y regulación de movimientos.
Federico Ruiz
Asistente técnico
Apoya el proceso de limpieza, armado y documentación. Actualmente en formación técnica especializada en relojería.
Cómo abordamos cada pieza
Ficha de ingreso obligatoria
Todo reloj que entra al taller recibe una ficha con descripción del estado inicial, observaciones del propietario y fotos del movimiento y caja antes de cualquier intervención.
Lubricantes específicos por calibre
Usamos lubricantes técnicos apropiados para cada tipo de movimiento. Los grados de viscosidad varían según la función de cada pieza dentro del mecanismo.
Regulación con timegrapher
Cada movimiento se mide con timegrapher al finalizar la intervención. El cliente recibe los datos de marcha en las distintas posiciones junto con la pieza.
Manejo seguro de piezas
Las piezas se guardan en bolsas individuales etiquetadas durante el proceso. El taller mantiene un registro de stock de componentes para evitar confusiones entre trabajos.
Consulta antes de intervenir
Si durante el trabajo aparece algo no previsto en el presupuesto inicial, consultamos al propietario antes de continuar. No avanzamos sin acuerdo explícito.
Privacidad de datos
Los datos de contacto y las fichas de trabajo se guardan de manera confidencial. No compartimos información de clientes con terceros ni con fines de comunicación no solicitada.
Trabajo de taller, sin atajos
La relojería mecánica requiere paciencia y documentación. Un movimiento de cuerda manual puede tener entre 100 y 400 piezas distintas, y la intervención correcta depende de entender cada una dentro del conjunto. En Cuerdaza ese trabajo lo hacemos con bibliografía técnica, herramientas apropiadas y tiempo suficiente.
No todos los talleres tienen experiencia con calibres fuera de producción. Muchos movimientos fabricados entre 1930 y 1980 utilizan materiales o tolerancias que difieren de los estándares actuales. El conocimiento de esa diversidad es lo que permite intervenir sin dañar.
Buenos Aires tiene una tradición larga en relojería. El taller Cuerdaza se inscribe en esa tradición, con el registro como herramienta central: cada pieza que pasa por el banco de trabajo queda documentada, y esa documentación viaja con el reloj cuando regresa a su dueño.
¿Tiene un reloj para consultar?
Puede escribirnos o llamar. Le contamos qué podemos hacer por su pieza sin ningún compromiso previo.
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